19.10.06

Fracaso escolar

Nunca he fomentado las relaciones con alumnos porque he querido ser muy cauteloso respecto a los equívocos, los malos entendidos, las falsas esperanzas y las pollas de los estudiantes dentro de mi boca o cualquier otro orificio corporal. Por no hablar de las vaginas inflamadas de fantasía o de los pezones endurecidos por el deseo. No soy de los que contempla la posibilidad de establecer relaciones sexuales en mis abundantes puestos de trabajo, por lo que todos los alumnos y alumnas que han dado pie a que surgiera algo de nuestros respectivos aparatos reproductores han fracasado estrepitosamente en sus intentos.
Lanena fue el primero en intentar conseguir de mí algo más que clases magistrales. A pesar de sus llamadas telefónicas, su insistencia, sus persecuciones hasta el portal de la agencia de publicidad donde entonces trabajaba y sus declaraciones de amor lloroso jamás se acercó a su objetivo, que era el mismo que el mío cuando yo tenía su edad: el amor romántico ante el fuego, en una cabaña de madera en las montañas, arrebujados desnudos bajo una manta peluda, con sendos tazones de café caliente frente a nosotros, velas repartidas por toda la estancia, una balada almibarada sonando en el equipo de música e interminables caricias, besos en la oreja y en el cuello, palabras susurradas y orgasmos al unísono.
Albert, el segundo, fue mucho más directo que Lanena. Él no buscaba el amor de las películas adolescentes de Hollywood sino el de las producciones de Falcon, Triumvirate, Bel Ami o Cadinot. Quería arrancarme la ropa y felarme, para después sodomizarme y annilingüizarme. Quería morrearme y tragarse mi saliva. Quería que lo penetrara en tantas posturas como mi creatividad desbordante permitiera. Deseaba mañanas, tardes y noches de sexo interminable, de sudores compartidos, de emisiones de flujos, de esmegmas degustados sobre tostaditas en orgías sexuales grecorromanas. Rechacé sus propuestas tajantemente pero con elegancia, no sin antes imaginar el glamour de mi glande entre sus glúteos gloriosos, con el convencimiento de que una buena aliteración siempre es mejor que una mala eyaculación.
La tercera fue Patty Strong. Pizpireta, morena, decidida, con ese aire de conseguir siempre lo que se proponía con la misma facilidad y naturalidad, ya fueran los últimos modelos de bolsos de Louis Vuitton, el último modelo de Saab descapotable o el último modelo de profesor de la universidad. Patty me invitó a un café y charlamos, mientras ella cruzaba y descruzaba nerviosamente sus piernas. Quedamos alguna vez más e incluso me regaló un disco de Smiths traído especialmente desde una tienda de Camden Town. Mi indiferencia más que obvia hacia sus encantos femeninos la disuadió de seguir por la vía de los cafés y el vinilo y desapareció tal como había llegado, enfundada en tejanos carísimos y perfumes exclusivos capaces de atraer a un macho a doscientos kilómetros a la redonda.
Nunca he fomentado las relaciones con alumnos pero estoy en una época de cambios, y no solo hormonales. Me planteo si he tomado las decisiones acertadas y si las cosas podrían haber sucedido de otra forma menos estructurada. Qué habría pasado si le hubiera dado una oportunidad a Lanena, a Albert, a Patty o a alguno de los otros? No fui demasiado partidario de hacer experimentos, pero ahora estoy en transformación, abierto de mente y de piernas, atento y receptivo.
Se nota mucho que no he follado desde hace tres días?

14 Comments:

At 19/10/06 12:57, Anonymous j'ah said...

Avisaré a tus alumnos que la veda está abierta.

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Qué lástima lo de Patty Strong. Hubiera deparado momentos inolvidables e inenarrables.

 
At 19/10/06 15:35, Blogger Gus! said...

Mucho...

 
At 19/10/06 15:46, Blogger siouxie said...

Mantente alejado de tus alumnos, que esas experiencias suelen tener doble filo...
Un besillo.
(Por cierto, jeje, yo también tuve mi época de sueños con la cabaña rodeada de nieve, la chimenea encendida, la manta peluda, las velas... :P jeje. Ah!, y el guardabosque de lady chatterley debajo de la manta, conmigo, claro! :P

 
At 19/10/06 17:18, Anonymous diegodelmar said...

donde tengas la olla no metas la polla...
lo del profe y el alumno me pone pero creo q esta ya algo pasado de moda

 
At 19/10/06 20:46, Blogger Para, creo que voy a vomitar said...

Tú y una vagina? No, no, no..., eso sí que no!

 
At 20/10/06 03:06, Anonymous rober said...

Yo también me enamoré de un profesor en el cole de monjas. Uno, que como ya te dije en una ocasión, en una de tus fotos me recordaste a él.
Nunca tuve valor para proponerle algo. Y eso que me llevó con su coche a otra ciudad. Me le habría de haber tirado a la entrepierna. Al fin y al cabo fue él quien se ofreció a acompañarme.
Pero sí, todos los profes que conozco sois reacios a acostaros con alumnos. Menos mi amigo que está esperando que le den el puesto de profe de secundaria para tirarse a adolescentes.

 
At 20/10/06 13:35, Anonymous Iro said...

Conozco a la excepción que confirma la regla... (Septiembre '93)

 
At 20/10/06 13:40, Anonymous Byron said...

Lo de Patty habria tenido su punto...

 
At 20/10/06 13:44, Anonymous Anónimo said...

IRO: CUENTA, CUENTAAAAA!!!

 
At 20/10/06 20:35, Blogger Hairblue said...

Llama a Patty, seguro que conservas su número y ¿El proceso gripal te impide realizar actos sexuales?

 
At 20/10/06 22:00, Blogger siouxie said...

Gianis: si estás con gripe: Sana sana culito de rana.... :)
Un besillo curativo :)

 
At 21/10/06 15:35, Blogger Pau said...

Probablemente la cosa hubiera acabado mal, sobre todo con Lanena, con cartas adviertiéndote de que se suicidaría si no le volvías a dar más de lo mismo.
Y sí, se nota.

 
At 23/10/06 09:59, Blogger lallamada said...

a lo mejor ahora son ellos los que no quieren.

 
At 24/10/06 10:45, Blogger hack de man said...

Follem, follem que el mon s'acaba.

 

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