Álbum de fotos
Hoy he visto su fotolog, lleno de imágenes de su intimidad, su vida diaria, historias cotidianas, unas instantáneas rodeado de sus amigas, riendo, patinando, incluso había alguna foto con su novio o su ex o lo que sea. Me ha parecido todo mortalmente aburrido, especialmente en aquellas escenas donde se reía más, donde parecía que realmente se estaba divirtiendo muchísimo. Y aunque enseñaba todos y cada uno de sus dientes blancos e incluso las encías, si se terciaba, sus ojos eran tristes. Mientras tanto, yo espiaba desde la pantalla de mi ordenador y me infiltraba en sus recuerdos.Algo no funcionaba, algo había estado estropeado desde siempre, a pesar de sus incontables amigos, incluso de sus admiradores, esa mirada delataba una soledad imposible de quebrar. Esos ojos siempre estaban allí, gritando en silencio unos deseos insoportables de poseer a alguien de verdad.
Yo iba repasando metódicamente cada mes, cliqueando sobre las pequeñas imágenes, esperando que se cargara toda la banalidad que estaba escrita bajo ellas. Mucho blablabla vacío, tequieros hasta en la sopa, repartidos en prácticamente todas las entradas, sembrados en todas partes, con la esperanza de que crecieran y dieran sus frutos. Ojalá las inclemencias del tiempo no castiguen demasiado esos cultivos, arrasando por completo la cosecha.
Durante un tiempo me interesó, para qué lo voy a negar. Que un ganador como él bajara de vez en cuando a la Tierra para conversar conmigo era agradable. Oir sus confesiones, ver la lagartija tatuada en su ingle a través de la cámara o hacerle reir no suponían ningún esfuerzo por mi parte. Casi me sentía como si estuviera ayudando a un ciego a cruzar una avenida de seis carriles. Me reconciliaba con los otros.
Hoy he visto esas fotos de él en su casa, en el coche, en la pista de patinaje, en la calle, tumbado sobre el césped e incluso haciendo el pino. Y la sensación de pereza por todo aquello me ha hecho cerrar, finalmente, la ventana. En el historial del Firefox habrán quedado registrados los testimonios de mi visita, que dentro de muy poco habrán desaparecido, igual como ya prácticamente se han desvanecido cada una de nuestras palabras, las risas, los secretos.
Al cabo de un tiempo solo algún pequeño recuerdo permanecerá borroso, junto a una sonrisa y una mirada acompañada de tristeza. Quizás una noche nos encontraremos por ahí, en alguno de esos lugares donde la gente se reúne para escapar de su soledad y entonces acudirán a mi memoria las imágenes que hoy he observado sin ningún interés, la gris y pequeña cotidianidad de una vida ajena reflejada en un álbum virtual.


2 Comments:
estás que te sales, cari.
Pero quitarme el enlace de Kurt... No sé si te lo podré perdonar algún día. Por cierto, pásame la dirección del fotolog, que quiero ver la lagartija.
en el fotolog no está la lagartija.
igual otro antes que yo ya le había pegado un escobazo y la había hecho desaparecer...
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